El lado oscuro de la luna

Dedicado a todas las personas que como yo adoran pasar alguna noche contemplando el infinito universo.

 

Para poder explicar el verdadero secreto que se esconde en la luna, primero tengo que explicaros cómo y porqué conozco yo ese secreto, y la historia comienza así:

Después de pasar más de una década buscando un significado a la atracción que sentía sobre algo tan hermoso como luna, cuando estaba a punto de desaparecer hasta el más mínimo atisbo de esperanza de llegar a ver completo mi único sueño, el último de mis viajes, el cual me llevó a la montaña Punta Negra, cambió la forma que tenía de percibir el mundo.

Como siempre que salía de expedición, el día anterior había dejado pagadas todas las deudas y solventados los problemas. -En caso de que los hubiera. -Nómada, mi pequeño caballo ya estaba ensillado y sus alforjas llenas de agua y comida para pasar por lo menos una semana a la intemperie.

Según se rumoreaba en los pueblos de los alrededores, todos los que habían osado alcanzar la cumbre de Punta Negra emprendieron su marcha a media noche, el día en el que la luna estaba llena por completo. Cuando llegué al primer pueblo cercano a Punta Negra las habladurías me parecieron tonterías sin fundamento, sobre todo, porque ningún viajero ni aventurero había regresado jamás, pero había andado suficiente tiempo por aquella zona como para darme cuenta de que la montaña estaba fuertemente unida con el enorme astro blanco, por lo que esa misma noche bajo el cielo estrellado que maravillaba todos mis sentidos, partí.

Cuando llegué a la base de la montaña, iluminada por faroles cuyas llamas nunca se extinguían, pude ver un sendero que subía por la cara este, el cual estaba adornado con pequeños montículos de piedras cada varios pasos, y sobre todos y cada uno de los montículos había una piedra con la palabra luna grabada en diferentes idiomas.

Antes de comentaros aquel ascenso, os pido que cerréis los ojos y recordéis la noche más hermosa y perfecta que hayáis vivido. Quiero que  sepáis que alguien, en lo alto de Punta Negra, es el responsable de velar por cada noche, incluso esa que tenéis en vuestra mente.

Para ser sinceros, no me haré el héroe. El camino que subía por la montaña estaba iluminado y empedrado con escalones ornamentados, obra de una mano excepcional, sin duda. Nómada era un caballo negro más pequeño que el resto de sus hermanos, por eso me salió tirado de precio, pero solo fue valiente hasta el segundo tramo del camino, cuando sobrepasamos las nubes, ya que expresó su deseo de no continuar tirándome de su lomo y llevándose consigo todas las provisiones que nos quedaban.

Al sobrepasar las nubes vi el firmamento más cerca de lo que jamás habría soñado y mientras observaba alguna que otra constelación o estrella conocida las lágrimas no paraban de salir de mis cansados ojos. Fue entonces cuando  pude entender que mi locura no tenia límites. Había vivido en los alrededores de la montaña el último año, estudiando todos los mitos y leyendas que los pueblos y ruinas tenían para mí, pero pese a ello jamás había visto el cielo despejado sobre Punta Negra, y entendí bien el porqué en aquel mismo momento. Cuando la capa de nubes quedó por debajo del camino sin fin que estaba siguiendo alcé la vista y no llegué a vislumbrar la cumbre, lo que medró considerablemente mi fuerza tanto mental como física. Pasé varios días maldiciendo y perdonando a mi pobre montura, ya que comprendía bien su miedo, pero eso no quita que me dejase tirado el muy desgraciado.

Caminando sobre las nubes me empezó a ser difícil respirar, la falta de comida y agua me hicieron desvariar constantemente, hasta que entré en un estado donde la noche se volvió eterna, pues no se cuanto tiempo pude mantenerme consciente, pero esa noche fue la última que vi antes de perder el conocimiento. Mientras me encontraba en el sueño de mi propia inconsciencia, o algún otro desvarío por el hambre o la sed, pensé si había hecho bien en dedicar mi vida a perseguir un sueño, como un toro iracundo que no es capaz de ver ni tan siquiera lo que tiene delante.

Si algo tuve claro es que no me arrepentí jamás de nada,  y fue probablemente eso lo que me salvó la vida.

Al volver en mi consciencia intenté mover los brazos y el cuello, pero me percaté de que los habían atado a un pilar de piedra blanca, que en su centro, donde se encontraba mi delicada cabeza, tenía una media luna negra.

-Silencio. -Escuché una voz intimidante que resonaba en mi cabeza como si dos personas con voces muy distintas hablasen a la vez, y mis ojos fueron a parar al ser que estaba sentado frente a mí. El tono de su voz hizo que me tragase las palabras pasadas, presentes y futuras que tuviera para él.

Conmocionado y asustado me limité a observar durante mucho tiempo todo a mi alrededor. Por lo visto había subido de algún modo a lo más alto de la montaña, que efectivamente, estaba recubierta de roca negra, haciendo honor a su nombre. Sobre ella, por lo que podía ver desde el pilar, no había nada más que roca, otra persona, que no parecía una persona y el pilar al que estaba atado. Al cabo de un rato, me dio por pensar en cuanto tiempo llevaba sin comer ni beber, pero no noté ninguna señal del cuerpo, ni hambre ni sed, y tampoco ninguna sensación como frío o calor.

-Hace mucho que te esperaba. -El ser de aspecto humano se levantó y apoyó el bastón dorado que mantenía de pie, en perfecto equilibrio sobre su rodilla, en el suelo de roca negra haciendo sonar las campanillas que colgaban en una cinta blanca de la parte superior.

En apariencia no le habría hecho más joven que yo, pero tenía unas peculiaridades algo sobrenaturales. Su cuerpo estaba compuesto por dos mitades que lo dividían perfectamente desde la entrepierna hasta el cogote, y no solo a su ser, sino también a la ropa que llevaba puesta que no era más que un pantalón acampanado y unas sandalias de paja. Una de esas partes era blanca, radiante, y la otra por el contrario, oscura como el vacío infinito. Aparentemente su físico mostraba cierto poderío, pero eran sus ojos lo que me asustaba de verdad ya que en ellos podía sentir el cosmos en su estado más absoluto.

-Llevo viendo tu mirada en el firmamento desde hace siglos, y por alguna razón, hoy has venido a mí. -No me atrevía a abrir la boca. -Antes de que te libere, déjame mostrarte algo. -La hermosa y perfecta luna, presente en toda la conversación, se acercó en un instante cuando aquel hombre levantó su bastón. Del pilar al que me encontraba atado salió un haz de luz gris, que rasgó la superficie de la luna creando un conflicto entre su parte blanca y la negra.

-Puede que no lo parezca pero este objeto gigantesco al que los dioses le pusieron el nombre de “luna”, no es más que un recipiente donde los mismos desterraron todos los demonios que poblaban tu planeta. -Golpeó el suelo con el bastón y un aura sombría lo rodeó. -Heme aquí, custodiando su cárcel y evitando que monstruos y seres malignos de todo el cosmos que se sienten atraídos por la maldad, destruyan el recipiente. -Antes de darme cuenta, el ser saltó hacia la luna y mientras el rayo seguía creando un conflicto que alteraba las fuerzas selladas en la luna, él se deshacía de oscuras sombras provenientes de otros mundos con su bastón dorado, el cual cada vez que sacudía generaba fuertes corrientes de viento que eran capaces de hacer temblar la montaña en la que me encontraba desde su misma base.

La pelea no fue larga, tampoco corta, el tiempo no fluía igual allí arriba pero cuando todo terminó, el ser volvió frente a mí, el haz de luz cesó y la luna se alejó en el espacio.

-Las ataduras eran necesarias… -Chasqueó los dedos y las cuerdas que me unían con el pilar desaparecieron. -Los golpes de este bastón podían haberte lanzado montaña abajo y no habría sido conveniente.- Con un gesto clavó el bastón en la piedra negra y me tendió la mano.- Permíteme presentarme, soy el Guardián de la Luna, mitad Dios, mitad demonio, y hoy este nombre y cargo pasarán a ser tuyos. -El sonido de su voz me resultaba tan aterrador que empezaron a temblarme las piernas. -Al igual que muchos otros perdiste la vida al intentar subir hasta aquí, ya que el cuerpo de los humanos no está hecho para sobrevivir sin oxigeno, agua, o alimento. Sin embargo, rescaté tu alma, porque para mí eres lo más parecido a un amigo, ya que llevo viendo tu mirada en el firmamento durante siglos. -Debió notar mi incredulidad, porque acto seguido se explicó. -El tiempo aquí arriba fluye de un modo distinto al del resto del mundo pues los Dioses, en su infinita sabiduría, previeron que los enemigos a los que se tendría que enfrentar el Guardián jugarían con ventaja en un tiempo que fue creado para la vida de los humanos, por ello cada fase por la que pasa la luna en la tierra se mide en unas veintiocho noches, pero aquí ese proceso dura cerca de unos cien años. -El cuerpo del Guardián comenzó a desaparecer lentamente convirtiéndose en polvo de luz y oscuridad. -Detrás de ese pilar encontrarás talladas todas las normas que debes seguir, Guardián, la última de todas solo debes cumplirla cuando encuentres a la persona adecuada para continuar tu legado, al igual que he hecho yo. -Antes de desaparecer por completo, el anterior Guardián relajó su rostro y pude ver que fuera a donde fuese, iba en paz.

Cuando terminó de convertirse en polvo, una ráfaga de viento me envolvió mezclándome con lo que había sido mi predecesor y transformó mi ser, otorgándome conocimientos sobre el mundo infinito, mi deber y mi legado. También volvió mi cuerpo espiritual en dos mitades, una negra y otra blanca, y he de admitir que me favorecía bastante.

 

Nunca he deseado volver a mi vida pasada, tampoco me he arrepentido de las decisiones que me han traído aquí. Con el tiempo, aprendí que el pilar que día tras día incide en la luna haciendo que su parte blanca y negra entren en discordia, no hace más que alimentar de luz y oscuridad las almas que hay atrapadas en su interior, adictas ya a ese alimento con el que se conforman y las hace no ansiar su libertad.

 

 

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ, TE DOY LAS GRACIAS POR LEERLO, ESPERO QUE TE HAYA GUSTADO Y COMO SIEMPRE, ESPERO TU OPINIÓN Y APOYO.
¡HASTA LA SEMANA QUE VIENE!

 

PD: Podéis encontrar las imágenes que uso para publicar en https://pixabay.com/

2 comentarios sobre “El lado oscuro de la luna

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