La leyenda del lago

“No solo importa elegir bien con quien cruzar tu arma, sino también quien cuidará de tu espalda cuando lo hagas.”

 

-Abuela, ¿puedes volver a contarme la historia?

-Claro cielo mío, -contestó ella sonriendo bondadosamente. -pero recuerda, no debes decirle a nadie jamás sobre este sitio ¿lo prometes?

-¡Lo prometo! -Afirmó su nieto con fuerza.

Ese año, Niivi decidió que su nieto, del cual se encargaba sola de cuidar, ya era suficientemente mayor para saber el secreto que guardaba su familia, y el primer día de invierno, con la mañana gris y helada, abuela y nieto emprendieron el viaje.

-Según cuenta la leyenda de nuestros antepasados, en los tiempos del gran Rey Donmir, tanto él como sus guerreros más leales y fuertes se retiraban a un lago oculto por las montañas los días previos a una guerra, algo que la gente pensaba que hacían para entrenar o crear tácticas militares, pero no era así. -Niivi paró a descansar a un lado del camino sobre las montañas desde el que podía verse el pueblo donde vivían y más lejos, separado de los bosques, las ruinas de lo que fue en sus tiempos el castillo de un Rey. -Aquellas personas tenían algo en común y es que todos trabajaban por el bien del resto, y por ello viajaban hasta el lago y todos juntos en el agua recitaban un mismo juramento.

“Si por nuestra vida debemos luchar,

en nuestros hermanos y hermanas de sangre podemos confiar.

Con la victoria o la muerte al lago debemos retornar,

pues es el único sitio donde podremos descansar.”

 

Niivi se quedó en silencio y volvió a reemprender la marcha después de hacerse una coleta con un pequeño trozo de cuerda que llevaba anudada en el brazo.

-Se me había olvidado mencionarte, querido Garreth, que antes de entrar al lago, todos los hombres y mujeres se desvestían y lo único con lo que se metían al agua era un puñal que el Rey había mandado hacer para cada uno de ellos con sus iniciales en la empuñadura junto al símbolo de la corona real.

Al terminar el juramento el Rey, que era el único que no tenía puñal abría las palmas de ambas manos y las dos personas que tenía más próximas le hacían un corte en el centro de las mismas y sin mediar palabra volvían a su sitio mientras él metía las manos en el agua. A continuación todos hacían lo mismo y la sangre de los caballeros se mezclaba en el agua del lago.

Poco antes de que bajase el sol por completo, Niivi y Garreth llegaron al lago sobre el cual estaba basada la leyenda y el joven se decepcionó al ver que allí no había nada de especial. El lago gozaba de un agua cristalina en la que se podía ver perfectamente cada pequeño guijarro del fondo y por lo que pudo ver, el agua no le cubriría más que hasta la cintura en la parte más profunda.

-Pero abuela… aquí no hay… -Niivi le hizo un gesto para que se mantuviera en silencio.

-Solo los caballeros debemos hablar en este lugar.

La abuela, cansada por el viaje dejó caer los dos sacos de cuero que había preparado para pasar allí la noche y el joven de pelo rubio hizo lo propio con el morral y el zurrón que cargaba.

Los dos se mantuvieron en silencio mientras Niivi terminaba de montar el improvisado campamento y después de hacer fuego le preguntó a su nieto.

-¿Quieres ser un caballero? -Sus ojos grises se clavaron en los azules de su nieto.

Ante la pregunta Garreth dudó pensando en que su abuela le estaba gastando una broma, pero la seriedad que mantenía en el rostro iluminado por el fuego borró esa idea.

-Sí… -Contestó dudoso.

-Si tú mismo no estás convencido, mucho menos me convencerás a mí. -El joven sacudió la cabeza.

-¡Sí! -No entendió bien la sensación tan grande que producía en él la idea de ser caballero pero aceptó pensando en que su abuela no se lo preguntaría una segunda vez.

Niivi asintió y bajo la luz de la hoguera en aquella nublada noche de invierno empezó a desvestirse. Cuando se quitó la ultima prenda cogió del interior de su saco de dormir un puñal de oro con la hoja curva de plata y lo sujetó bien entre las manos antes de meterse en el agua del lago. Garreth no tardó en quitarse la ropa en cuanto vio el cuchillo con el gravado del Rey al principio de la hoja junto a dos iniciales que por ahora desconocía.

Al entrar en el agua el joven empezó a temblar y no entendía como su abuela podía estar tan tranquila con el frío que hacía.

-¿Te acuerdas de las palabras? -El gesto que hizo su nieto fue suficiente respuesta. -Bien, repite conmigo.

-Si por nuestra vida debemos luchar, -Niivi cerró los ojos y su nieto la imitó. -En nuestros hermanos y hermanas de sangre podemos confiar.

Sin darse cuenta de lo que estaba pasando, poco a poco Garreth empezó a escuchar voces que no eran ni la suya, ni la de su abuela.

-Con la victoria o la muerte al lago debemos retornar, -Las voces se volvían más nítidas cada vez que el joven pronunciaba una palabra. -pues es el único sitio donde podremos descansar.

Se hizo el silencio y Garreth tardó un poco en abrir los ojos pero cuando lo hizo ya no temblaba de frío, sino que sentía que algo en su interior había cambiado.

Su abuela se acercó y sosteniendo firme el puñal abrió la palma de su mano libre para que su nieto hiciera lo mismo.

Garreth asintió y abrió ambas manos a las que Niivi hizo un corte limpio en el centro y acto seguido entregó su puñal para que él hiciera lo mismo.

Al principio a Garreth le costó herir a su abuela, pero después del primer corte cogió el puñal con más seguridad.

-Déjalo caer y mete las manos en el agua. -El joven soltó el puñal ensangrentado y metió las manos en el agua helada, cerró los ojos y cuando los abrió pudo ver a un centenar de espíritus que lo miraban con gran espectación.

-¿Ha funcionado? -Preguntó el más cercano.

Ante la mirada de asombro de Garreth, el hombre incorpóreo se acercó más y movió una mano frente a él.

-Chico ¿No me recuerdas?

-Abuelo… -Las lágrimas descendieron de los ojos del joven a la vez que la sonrisa del espíritu se hacía más fuerte.

-¡¡Lo ha logrado!! -El hombre se dio la vuelta y gritó a los cientos de espíritus que había en el lago. -¡¡Mi pequeño es un caballero!!

 

Los gritos de júbilo y alegría llenaron el lugar y aquella noche se recitaron cantares, canciones, poesías e historias que hacía años nadie escuchaba  hasta que con el primer rayo de sol todos desaparecieron dejando a Garreth junto a Niivi sentados sobre sus sacos contemplando el amanecer.

-Hagas lo que hagas y vayas donde vayas, los caballeros de sangre siempre estarán contigo.

 

 

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ, TE DOY LAS GRACIAS POR LEERLO, ESPERO QUE TE HAYA GUSTADO Y COMO SIEMPRE, ESPERO TU OPINIÓN Y APOYO.
¡HASTA LA SEMANA QUE VIENE!

 

PD: Podéis encontrar las imágenes que uso para publicar en https://pixabay.com/

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