El tiempo, la ley absoluta

En el comienzo, el universo estaba conectado, unido por los caminos etéreos por los que cualquier ser, animal o entidad podía ir y venir entre el infinito mundo. Las estrellas entraban y salían de la tierra a voluntad haciendo que todos los mundos fueran más cálidos o fríos de lo que hoy en día conocemos, pero todo aquello cambió con la llegada de Úrmahon, y muy pronto entenderéis el porqué.

Antes de su llegada todos los seres nacían y morían por ellos mismos, o a causa de otros, no existía la palabra “envejecer“, no existía la palabra “joven”. Todos tenían la edad que querían tener. Aquellos que se cansaban de la noche, vivían por el día y viceversa, aquel que se aburría de la vida, moría, sin mayor preocupación.

Un buen día alguien se cansó del, podríamos llamarlo, “caos“, en el que se había sumido el universo que habían creado “los primeros“, que según contaban las historias se habían sacrificado para crearlo. Úrmahon fue uno de ellos.

Llegó a nuestro mundo medio muerto, malherido. De haber sabido en su momento cómo había llegado hasta nosotros lo habríamos rematado, pero no fue así.

Después de curar sus heridas, Úrmahon nos relató su viaje por el mundo y cómo “los primeros” habían dado sus vidas para que su creación se estuviera echando a perder de una manera tan absurda.

-Tengo que poner una ley, una orden de la que nadie pueda zafarse. -Esas fueron sus palabras, y de no habernos reído, jamás habríamos creído las majaderías que nos había contado sobre su viaje; pero nos reímos y lo hicimos enfadar, algo que nunca olvidaré hasta que su horrible castigo caiga sobre mí, al igual que ya lo hizo con el resto de mis compañeros.

Pese a no tener una forma muy clara Úrmahon se alzó sobre los cielos y el universo entero empezó a cambiar.

Los caminos etéreos desaparecieron y los mundos, antes conectados, se dividieron varias veces y se desperdigaron por algo que Úrmahon llamó “vacío“, que hacía honor a su nombre; desde entonces los mundos, fragmentados, pasaron a llamarse planetas y sistemas planetarios.

-Eso no es todo. -Dijo en el interior de nuestras mentes. -A partir de este momento impondré la ley absoluta. La llamaré TIEMPO, y todo lo que existe en el universo absoluto ¡TODO! Tendrá el TIEMPO en su interior. Antes o después, tarde o temprano, el tiempo pondrá fin a cada cosa en el momento preciso, y nada ni nadie podrá evitarlo, ni las rocas que rodean un río, ni las criaturas más grandes y fuertes podrán hacerle frente.

Desde aquel fatídico día todo se desmorona poco a poco, las plantas nacen y se apaga su vida si no obtienen sustento, al igual que nosotros, pues ya no comemos solo por placer, sino también por necesidad.

Fue entonces cuando comprendí que el tiempo es un imparable enemigo que habita en todos nosotros a su antojo.

 

 

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ, TE DOY LAS GRACIAS POR LEERLO, ESPERO QUE TE HAYA GUSTADO Y COMO SIEMPRE, ESPERO TU OPINIÓN Y APOYO.
¡HASTA LA SEMANA QUE VIENE!

PD: Podéis encontrar las imágenes que uso para publicar en https://pixabay.com/

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